• 21/09/2018
El Alzheimer es una enfermedad progresiva, sin método para curar o revertir su evolución. Sin embargo, sí puede mejorarse la calidad de vida de aquellos que la padecen y sus cuidadores, desde el IPS se invita a la sociedad a estar informada sobre este mal.
Día Internacional del Alzheimer

Es la forma más común de demencia, un término general que se aplica al deterioro de la memoria y otras habilidades cognitivas que interfieren en la vida cotidiana. Esta enfermedad requiere de atención personalizada, siendo una de las principales causas de dependencia entre personas mayores.

Según estadísticas, en Argentina se calcula que hay más 500.000 personas que padecen este patología y que en 2050, serán más de 1.000.000 las personas con Alzheimer. Es una enfermedad progresiva, en la que los síntomas de demencia empeoran gradualmente con el paso de los años. En sus primeras etapas, la falta de memoria es leve, pero en la etapa final las personas pierden la capacidad de mantener una conversación y responder al entorno. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) esta pérdida suele ser precedida por el deterioro del control emocional, el comportamiento social o la motivación. 
En los casos avanzados, los padecientes necesitan a alguien que cuide de ellos para llevar un estilo de vida "normal”. En la mayor parte de los casos, los cuidadores suelen ser miembros de la misma familia, generando presiones físicas, emocionales y económicas que causan mucho estrés para los involucrados.

Consejos para los cuidadores para llevar a cabo una mejor asistencia sin que resulte una tarea abrumadora:
• Planificación: establecer un plan para llevar adelante las actividades del día, evitando los cambios bruscos de rutina. Se aconseja planificar visitas médicas en el momento más "lúcido” del enfermo. Si es posible que sea cuando no hay tanta gente en el consultorio y, en caso de ser una actividad problemática, compensar con algo (puede ser un rico desayuno).
• Comunicación: entender y ser entendido por una persona que sufre esta patología puede ser un reto. Reduzca las distracciones y el ruido de ambiente, como la televisión o la radio, para ayudar a la persona a concentrarse en lo que usted le está diciendo. Preste atención a las preocupaciones de la persona, aunque sea difícil entenderla.
• Seguridad del hogar: crear un ambiente seguro puede prevenir muchas situaciones peligrosas y estresantes. Es de gran ayuda mantener la casa ordenada, instalar cerraduras de seguridad, poner etiquetas a los medicamentos y guardarlos con llave
• Ejercicio: incorporar actividad física dentro de la rutina diaria proporciona beneficios tanto a la persona que tiene Alzheimer como a quien la atiende. El ejercicio ayuda a mantener el peso, y lograr músculos, articulaciones y corazón saludables. No solamente puede mejorar la salud, sino que también puede convertirse en una actividad constructiva para que ambos compartan
• Grupos de apoyo: existen muchas personas en la misma situación, se aconseja recurrir a un grupo de ayuda, donde pueda compartir sus sentimientos y preocupaciones. Los miembros de estos grupos suelen tener ideas útiles o conocen recursos prácticos basados en sus propias experiencias. Los grupos de apoyo en Internet también resultan útiles sin necesidad de salir de casa.